Amanece en Bucópolis. El sol por el este, como todos los días.
Un viento suave y fresco hace volar las miles de hojas caídas de los árboles que pavimentan el suelo color amarillo. No hay voces, no hay ruidos más que algún murmullo por ahí. El día recién comienza y si hay algo que esta ciudad tiene de característico es que no posee ningún apuro. La luz asoma con el habitual aplomo de cada día, con su tranquilidad, su ritmo lento y despreocupado. Pura poesía, si no fuese porque es la rutina de la ciudad del eterno ocaso de domingo. Y cuando la rutina comienza, nada es nuevo.
Pasó antes, pasa hoy y pasara mañana (salvo que el mundo acabe), los ciudadanos de Bucópolis no esperan mas que la absoluta ausencia de sorpresas.
¿Quién podría juzgarlos? ¿O acaso criticarlos?
Tu realidad no es su realidad, tu vida no se parece a sus vidas y si los conocieses de seguro los envidiarías. Todo lo que no podemos poseer lo deseamos, lo anhelamos y queremos propio. Es inconsciente, esta en nuestra naturaleza. Y nunca tenemos en cuenta que gran parte de las veces no sabemos convivir con lo que a otros les es natural. Esta ciudad tiene algo que nadie ha sabido tener. Algo tan simple, tan fácil, que me siento incapaz de expresarlo siquiera en una palabra. No es la paz, tampoco su amor. No son sus leyes, bien claro está eso. Su naturalidad tal vez, aunque esa definición bastante vaga parece. El punto es… el punto es algo que voy a ir perdiendo gradualmente y en mayoría a medida que los hechos, o los que conozco como tales al menos, comiencen a confundirse, a cobrar vida, a hablar por si solos. Sea cual sea la cualidad (o casualidad) que hace a este lugar tan particular, su realidad es la que es. ¿Poco claro? Perfecto, así es Bucópolis, la ciudad que lleva con excesivo orgullo el titulo de ser la mas pequeña en existencia. Y en este tema bastantes consientes son que en la antigüedad y mas que nada en la extensa ficción literaria ya existirán ciudades mas reducidas en espacio que ellos, así el detalle de remarcar en existencia a su rótulo cobra sentido.
Pequeño territorio. Gigantesco ego.
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